
Las primeras coordinaciones de la 4T rumbo a las gubernaturas de 2027 ya enfrentan una primera prueba
Entre las diez entidades analizadas, Campeche presenta la mayor conformidad con la decisión tomada. Pablo Gutiérrez Lazarus alcanza 74.1% de conformidad, frente a sólo 21.6% de inconformidad. Es, por mucho, uno de los escenarios más favorables para la coordinación seleccionada.
El segundo caso con mayor respaldo es Quintana Roo, donde la designación de Eugenio “Gino” Segura registra 64.9% de conformidad, mientras 28.8% se declara inconforme. Le sigue Querétaro, con Santiago Nieto: 61.4% está conforme y 31.7% inconforme.
Baja California también mantiene un balance favorable para Julieta Ramírez, con 54.3% de conformidad frente a 41.6% de inconformidad. En Aguascalientes, en cambio, la diferencia se reduce considerablemente: Nora Ruvalcaba registra 49.4% de conformidad y 44.8% de inconformidad, una brecha de apenas 4.6 puntos.
A partir de ahí el escenario cambia.
En Colima, la inconformidad con Rosa María Bayardo alcanza 50.3%, por encima del 41.2% que se declara conforme. Pero las diferencias más marcadas aparecen en Zacatecas, Sinaloa, Guerrero y Michoacán.
En Zacatecas, 63.2% se manifiesta inconforme con la designación de Verónica Díaz, contra 28.9% que está conforme. En Sinaloa, la inconformidad con Imelda Castro sube hasta 74.2%; en Guerrero, llega a 76.3% frente a la elección de Beatriz Mojica; y en Michoacán, Carlos Torres Piña registra 73.4% de inconformidad.
Estos tres últimos estados forman el contraste más fuerte de toda la medición: la conformidad con los perfiles elegidos se mantiene alrededor del 18%.
La segunda pregunta permite entender mejor dónde se concentra esa inconformidad. Es importante aclarar que estos porcentajes corresponden exclusivamente a quienes previamente dijeron estar inconformes con la designación, no al total de las personas encuestadas.
En Guerrero, por ejemplo, entre los inconformes Félix Salgado Macedonio concentra 76.8% de las preferencias como la persona que hubieran querido ver seleccionada. En Michoacán, Raúl Morón registra 48.3% entre este grupo; mientras que en Zacatecas Ulises Mejía Haro alcanza 46.8%.
Sinaloa presenta un escenario diferente: entre quienes rechazaron la decisión, las preferencias están mucho más fragmentadas. María Teresa Guerra obtiene 30.7%, Gerardo Vargas 29.6% y Omar López 25.1%. Es decir, existe una alta inconformidad con la designación, pero no aparece una sola alternativa que concentre de manera clara ese descontento.
Algo parecido, aunque en menor grado, ocurre en Colima: Gricelda Valencia registra 48.2% entre los inconformes y Joel Padilla 43.5%, apenas 4.7 puntos de diferencia.
La fotografía que dejan estas diez entidades es clara: la recepción de las coordinaciones de la 4T no es homogénea. Mientras algunos nombramientos arrancan con niveles de conformidad superiores al 60%, otros comienzan con una mayoría expresando desacuerdo.
Y rumbo a 2027, el dato relevante no será únicamente quién fue elegido para encabezar cada proyecto, sino qué ocurre con quienes preferían otra opción y si esas diferencias internas se reducen o permanecen conforme avance el proceso electoral.
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